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La comunicación no está en crisis

09 Enero 2017

La sociedad cambia, por lo tanto, la comunicación también. Debemos entender que es situacional, pero pareciera que los personajes públicos, instituciones públicas, empresas de comunicación y, finalmente, el gobierno, no lo reconocen o no quieren reconocerlo. Por el contrario, insisten en dirigirse a la sociedad con la visión arcaica de Azcárraga Milmo y quieren, parafraseando al extinto empresario, generar contenidos para jodidos.

La sociedad nunca ha sido pasiva, desde siempre ha generado sus propios contenidos fuera de los parámetros institucionales. Actualmente las redes permiten la multiplicación de esas ideas, las cuales están ofreciendo ventajas a quienes son capaces de entender simples condiciones como las que menciono a continuación.

Visibilidad de discursos bajo la protección del anonimato

Mientras el ego de las figuras públicas los pone bajo la lupa de la sociedad y sus discursos están siendo cuestionados y desprestigiados, la múltiple producción de contenidos desde el anonimato posibilita la propagación de discursos históricamente invisibilizados, mismos que ahora pueden gozar de un empoderamiento.

Sociedad vacunada

Al tener una sociedad capaz de producir sus propios contenidos, esta es más consciente de las posibilidades de manipulación y de las estrategias detrás de la creación de mensajes, por lo que abiertamente sabe cuándo algo es promoción, publicidad o mentira. Por lo anterior, los contenidos deben ofrecer a la sociedad algo que sea honesto y verdadero para quienes han estado acostumbrados a servir.

Descontrol de contenidos

La crisis de comunicación y a su vez política se da porque las reglas del juego se han modificado y hoy existen, por ejemplo, prosumidores, personas con mayor capacidad de agencia para producir y reproducir sus ideologías en las múltiples redes sociales.

La verdad nunca importó

Otro gran problema es el de la veracidad de los contenidos. Dado que sabemos que muchas empresas de comunicación estaban o están al servicio del Estado, y que la manipulación de los contenidos se da de manera velada, la sociedad no repara en buscar una verdad o fuentes confiables. Basta con reapropiarse de los contenidos, ligarlo a una idea colectiva y lanzarlo a las redes. La verdad nunca importó, lo que queda es la oportunidad de comunicar ideologías a cuenta gotas.

Crisis de lenguajes

Otro gran problema es el desfase actual que existe entre los lenguajes de los medios, porque al no existir ya reglas gramaticales para la construcción de contenidos en los medios tradicionales, estos pertenecen ideológicamente a sistemas de control que dividen a las sociedades. Los libros entran en crisis frente a Memes, la fotografía compite con el CGI (Computer-generated imagery) y el cine compite con videos virales, por citar algunos ejemplos.

En conclusión la transformación es una constante, pero también la resistencia al cambio. Muchas personas argumentan que no quieren leer en línea porque no es igual que un papel, la gente no quería leer porque prefería ver pinturas en las iglesias, parece que ya le dimos la vuelta con el Meme. Lo que debemos recordar es que consumir y producir contenidos se basa en experiencias sensoriales, como Comunicólogos nuestro trabajo es apoyar como consultores y consejeros a que las experiencias de consumo y producción de contenidos de la sociedad sean más eficaces para nuestros stakeholders.

Lic. Abraham Raymundo Ávila Jaime

Es Miembro del Colegio de Comunicólogos de Baja California

Vicepresidente de Finanzas de la Mesa Directiva Electa y Director General de Grupo Estratégico de Tijuana, además de experto en producción de contenidos.

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